La leyenda del salmón perdido

Pueblo Yakima – Estados Unidos

 

El Creador le dio al Pueblo buenas palabras. Instruyó al Pueblo en cómo debían cuidar de su creación, y el Pueblo pudo vivir en armonía con la Creación recordando y siguiendo estas buenas palabras.

         El Creador le dijo al Pueblo que él había creado a Salmón específicamente para ellos. Les dijo que le mostraran respeto y cuidaran de su bienestar. El Creador le dijo al Pueblo:

         ―Aseguraos de que sólo pescáis el número de salmones que necesitáis para comer, y nunca os faltará.

         Durante muchos años, El Pueblo vivió según estas buenas palabras, y vivió en armonía. Siempre había alimentos en abundancia. Pero llegó un tiempo en que El Pueblo se olvidó de vivir en armonía. Pensaron que Salmón estaría allí siempre para ellos, y pensaron que la armonía no precisaba de esfuerzo alguno por parte de ellos. El Pueblo derrochaba Salmón en ocasiones, y luego se olvidaban de secar todo el Salmón que habían pescado. Los jóvenes que crecieron según estas costumbres se fueron desviando cada vez más de las buenas palabras, y cada vez más se desviaron también de la armonía. Coyote estaba distrayendo a los jóvenes. Viviendo de este modo, el tiempo pasó con rapidez hasta que, un día, se encontraron con que no había Salmón.

         El Pueblo recorrió el río arriba y abajo buscando Salmón. Niños, niñas, ancianas y ancianos comenzaron a pasar hambre. Fue un tiempo muy triste, con escasas respuestas.

         Un día, se encontraron con un salmón muerto en la orilla del río. Entonces, se acordaron de las buenas palabras del Creador y se dieron cuenta de lo que habían hecho. El Pueblo se reunió en consejo para discutir de qué modo podrían corregir el error cometido. Hablaron de cómo, en tiempos pasados, aquellas personas que tenían poderes sobrenaturales podían devolver la vida a una criatura pasando por encima de ella cinco veces. Todas las personas en El Pueblo pasaron cinco veces por encima del salmón, y todas las veces obtuvieron el mismo resultado: el salmón no recobraba la vida.

         El Pueblo se reunió en consejo de nuevo para preguntarse qué más podían hacer. Entonces, alguien indicó que el Anciano Serpiente de Cascabel no había pasado sobre el salmón. El Anciano Serpiente de Cascabel vivía solo y se las apañaba solo. El Pueblo envió a un corredor para traer al anciano. El corredor le dijo:

         ―¡Ayúdanos! ¡Necesitamos tu ayuda para traer de vuelta al Salmón!

         Pero el anciano le preguntó al corredor:

         ―¿Qué te hace creer que tengo poderes sobrenaturales?

         Y el corredor respondió:

         ―Tú eres nuestra única esperanza. Todos los demás lo han intentado y no lo han conseguido.

         Finalmente, el anciano accedió. Pero, debido a que era muy viejo, le llevó mucho tiempo recorrer el camino hasta donde estaba El Pueblo.

         Mientras El Pueblo esperaba, Coyote intentó convencerles de que él sí que tenía poderes sobrenaturales. Les dijo que observaran mientras él pasaba por encima del salmón. Pasó una vez, dos veces, tres veces, cuatro, y en la quinta ocasión en que pasó por encima del salmón lo movió un poquito con la punta del pie.

         ―¡Mirad! –dijo Coyote intentando convencerles– ¿Habéis visto que se ha movido? ¡Soy sobrenatural, y he hecho que volviera el salmón!

         Pero El Pueblo se dio cuenta finalmente de que Coyote les estaba engañando. El Pueblo se percató al fin de que seguir a Coyote les había llevado a olvidar las buenas palabras del Creador, de modo que no escucharon a Coyote cuando dijo que le había devuelto la vida al salmón.

         Finalmente, el Anciano Serpiente de Cascabel llegó. Lentamente, se acercó al salmón y pasó sobre él. A la quinta vez que pasó sobre él, se hicieron presentes los poderes sobrenaturales que El Pueblo había estado esperando. El Anciano Serpiente de Cascabel desapareció de repente y se metió en el salmón. El salmón volvió a la vida, y Salmón volvió a los ríos.

         Desde entonces, El Pueblo se comprometió a vivir en armonía con Salmón. Se acordaron de seguir las buenas palabras, y recordaron que El Creador les había dicho que enseñaran a sus hijas e hijos cómo vivir en armonía, recordando el ejemplo de sus abuelas y abuelos.

 

Adaptación de Laurie Roberts, storyteller de origen oneida-iroqués (2019).

Bajo licencia Creative Commons CC BY-NC-SA.

 

Comentarios

El salmón era un elemento fundamental de la dieta del pueblo yakima o yakama durante los largos meses de invierno, en los que la supervivencia no debía ser fácil en la región habitada por éstos, en el estado de Washington, Estados Unidos, casi en la frontera con Canadá. De ahí que la creación de una leyenda en la que se advertía contra la pesca excesiva de este pez debió ser una necesidad vital en algún momento de la historia de este pueblo.

Se cree que los yakima llegaron a estos territorios del norte de los Estados Unidos hace 12.000 años, pero no conformaron una tribu identificable hasta 1750. Hacia 1775 sufrieron la primera epidemia de viruela, traída por los colonos europeos, y fueron diezmados, Hacia 1910 quedaban sólo 2.300 personas de la etnia yakima.

 

Fuentes

  • First People (n.d.). Legend of the Lost Salmon. First People: Educational website on Native American peoples from USA and Canada. Recuperado de: http://www.firstpeople.us/FP-Html-Legends/Legend-Of-The-Lost-Salmon-Yakima.html.

 

Texto asociado de la Carta de la Tierra

Preámbulo: La situación global.- Los patrones dominantes de producción y consumo están causando devastación ambiental, agotamiento de recursos y una extinción masiva de especies.

 

Otros fragmentos de la Carta que puede ilustrar

Principio 6c: Asegurar que la toma de decisiones contemple las consecuencias acumulativas, a largo término, indirectas, de larga distancia y globales de las actividades humanas.

 

Principio 7: Adoptar patrones de producción, consumo y reproducción que salvaguarden las capacidades regenerativas de la Tierra, los derechos humanos y el bienestar comunitario.