Los Guerreros de Shambhala

Budismo Tibetano

 

Mi buen amigo, Drugu Choegyal Rinpoche, me dio esta enseñanza. Procede del Kâlachakra Tantra, y trata de la aparición del Reino de Shambhala.

En esta interpretación en concreto, de mi amigo de Tashi Jeong, aparece el término de «Guerreros de Shambhala». Obviamente, es una metáfora del Bodhisattva. Y, en la medida en que estamos buscando la manera de ser Bodhisattvas, esta interpretación me ha resultado de gran ayuda.

De acuerdo… comienzo…

 

«Llegará un tiempo en que toda la vida en la Tierra estará en peligro. En ese tiempo se levantarán grandes potencias, potencias bárbaras. Pero, aunque dilapidarán sus riquezas en preparativos para aniquilarse mutuamente, tendrán mucho en común. Y entre las cosas que tendrán en común estarán sus armas, unas armas de muerte e inconmensurable devastación, así como tecnologías que arrasarán el mundo.

»Y será justo en ese momento, cuando el futuro de todos los seres parecerá que cuelga del más frágil de los hilos. Será entonces cuando el Reino de Shambhala aparecerá.

»Pero no podréis ir a Shambhala, porque no es un lugar. Shambhala sólo existe en los corazones y las mentes de los Guerreros de Shambhala. Aunque, en realidad, no puedes saber quién es un Guerrero de Shambhala por su aspecto, porque no llevan uniformes, ni insignias, ni portan estandartes para indicar cuál es su bando. Tampoco hay barricadas tras las cuales descansar y reagruparse, o levantarse para amenazar al enemigo. Ni siquiera tienen un territorio, porque los Guerreros de Shambhala se moverán y atravesarán los territorios de las potencias bárbaras.

»Llegará el momento en que los Guerreros de Shambhala precisarán de un inmenso coraje, coraje moral y físico, porque tendrán que llegar hasta el mismísimo corazón de las potencias bárbaras para desmantelar sus armas. Y estamos hablando de armas en todos los sentidos de la palabra. Entrarán en los fosos donde se fabrica y se despliega ese armamento, y tendrán que sumergirse también en los pasillos del poder donde se toman las decisiones, para desmantelar asimismo las armas mentales.»

Y entonces me dijo

«Joanna, toma nota de esto: los Guerreros de Shambhala saben que pueden desmantelar estas armas porque las armas son manomaya, que significa «hechas por la mente». ¡Y como están hechas por la mente humana, la mente humana puede desmantelarlas! Porque estos instrumentos de muerte no los ha traído ningún ejército extraterrestre ni deidad satánica alguna, ni ningún sino predestinado que podamos alterar, sino que han emergido de nuestras propias decisiones, de nuestros estilos de vida –bueno, en realidad, él no utilizó el término ‘estilos de vida’– de nuestras decisiones, de nuestros hábitos, de nuestras relaciones.

»De manera que estos peligros emergen de nuestra manomaya, “hecho por la mente”, y así la mente humana puede desmantelarlos.»

Y luego dijo que

«Ahora es el momento en que los Guerreros de Shambhala tienen que entrenarse.»

Y yo le pregunté, «¿Cómo se tienen que entrenar?»

Y él dijo,

«Se han de entrenar en el uso de dos armas –y de verdad que dijo la palabra “armas”–, aunque quizás vosotros prefiráis decir “herramientas”, “instrumentos” o “recursos”», así lo dijo él.

«¿Qué armas son?», pregunté yo.

Y el levantó las manos del modo en que lo hacen los lamas cuando levantan objetos rituales en las grandes danzas de su pueblo, y dijo:

«Una es la compasión, y la otra es la percepción de la interdependencia radical de todos los fenómenos. Y vais a necesitar las dos, pues una de esas armas no será suficiente. Necesitaréis la compasión porque ella os proporcionará el combustible necesario para salir ahí fuera e ir adonde tengáis que ir para hacer lo que tengáis que hacer. Y todo se reduce a no tener miedo al sufrimiento de nuestro propio mundo. Si no tenéis miedo, nada podrá deteneros, ¿entiendes?

»Pero, por sí solo, ese combustible es demasiado caliente y os puede quemar, y por eso necesitáis la otra arma, necesitáis la percepción de la interexistencia radical de todo cuanto existe. Y entonces sabréis que no se trata de una batalla entre buenos y malos, porque la línea divisoria entre el bien y el mal discurre a través del paisaje de todos los corazones humanos, y estamos todos tan entrelazados en la trama de la existencia que hasta el más pequeño de los actos con una intención clara tiene infinitas repercusiones en toda la trama, repercusiones que no puedes ver, y mucho menos medir.

»Pero esto, aunque esencial, es un poco frío –dijo él–. Es un poco frío, es un poco abstracto, de modo que necesitáis el calor de la compasión.»

Y cuando él dijo eso, me acordé de la ceremonia de la Puja, cuando los monjes cantan y hacen gestos con las manos. Probablemente lo habréis visto, en persona o en algún documental, y normalmente representan la danza de la interacción entre compasión y sabiduría.

Adaptación de Joanna Macy (2014).

Bajo licencia Creative Commons CC BY-NC-SA. 

 

Comentarios

Joanna Macy, doctora por la Universidad de Siracusa en Nueva York, experta en teoría general de sistemas y ecología profunda, una profunda estudiosa del budismo, escritora y activista medioambiental, viene difundiendo esta tradición tibetana casi de memoria desde hace años. La tradición se la transmitió el lama Drugu Choegyal Rinpoche, octava reencarnación de un importante maestro del Linaje Drukpa Kagyu, y pertenece al sistema tántrico iniciático del Kâlachakra, perteneciente al budismo tibetano.

Según la tradición, el Kâlachakra Tantra sería el principal sistema de enseñanzas de Shambhala, que se mantuvo en secreto en la mítica ciudad hasta su divulgación en la India en el siglo x e.c. En teoría, el Kâlachakra Tantra contendría los «sermones impartidos por el Buda en los cuales describe Shambhala y el papel que jugará en la historia» (Bernbaum, 1980, p. 28; citado por Dmitrieva, 1997, p. 3).

Las referencias más antiguas a Shambhala se encuentran en el Kanjur y el Tanjur, donde se agrupan respectivamente las «palabras de Buda» y los comentarios, dentro del Canon Budista Tibetano. De estos textos, y a través de Edwin Bernbaum y de Garje K’am-trul Rinpoche, Victoria Dmitrieva (1997) comentaba en su excelente tesis de máster para la Universidad McGill de Canadá:

A medida que estos reyes [los reyes de Shambhala] se vayan sucediendo, la corrupción y la dilapidación se irán apoderando de la humanidad. Dejarán de respetarse las religiones, un materialismo agresivo gobernará el planeta y los logros espirituales carecerán de valor alguno. Los bárbaros (Kla-Klo), después de múltiples luchas entre sí por el poder, se unirán finalmente bajo un rey malvado. Cuando este rey haya sometido a todo el mundo, el país oculto de Shambhala se revelará, y el rey, abrumado por la ira, por no ser el único gobernante del mundo, emprenderá una guerra contra Shambhala. Garje K’am-trul Rinpoché sostiene que «merced a la fuerza de las oraciones previas y a la infalible verdad de causa y efecto, la diosa Re-ma-te (Ri ma ti), de acuerdo con sus propios deseos, se convertirá en la reina de este rey La-la (Kla-Klo)» (K’am-trul Rinpoche, 1978, p. 11). Ella señalará a Shambhala como aún no conquistada. El rey Kla-klo dispondrá de todo tipo de armas terribles y poderosas. La batalla final de Shambhala contra el ejército Kla-klo tendrá lugar en 2425 e.c. Entonces, el trigésimo segundo rey de Shambhala, Rudra Chakrin (El Colérico con la Rueda), encabezará su ejército contra los bárbaros y los destruirá, dando inicio así a la «edad perfecta» durante al menos mil años. En ese tiempo, todo el mundo se convertirá en Shambhala, y no habrá enfermedades ni pobreza, ni siquiera hará falta trabajar para ganarse la vida. Incluso, «grandes santos y sabios del pasado regresarán a la vida para enseñar la verdadera sabiduría, y muchas personas alcanzarán la iluminación a través de la práctica del Kâlachakra» (Bernbaurn, 1980, p. 23). (Dmitrieva, 1997, pp. 11-12)

Aunque se señala al año 2425 e.c. como fecha del gran enfrentamiento entre los ejércitos bárbaros y el ejército de Shambhala, Dmitrieva (1997, p. 3) apunta que existe gran controversia en cuanto a las fechas debido a que los cálculos se realizan sobre el año de la muerte de Buda, y hay quienes lo sitúan poco antes del 2000 a.e.c., mientras que otros la ubican en torno al 500 a.e.c.

Como es evidente por los textos ofrecidos aquí, y al igual que ocurre con la Leyenda de los Guerreros del Arcoiris de los pueblos originarios de América del Norte (también en esta Colección), estos relatos deben entenderse en un sentido metafórico, tal como hace ver Joanna Macy en su narración. Así, los «guerreros» de los que se habla en estas tradiciones son, obviamente, guerreros –y guerreras– no violentos. Como afirmaba Gandhi, este tipo de «guerreros» precisarán de mucho más coraje que los guerreros violentos para enfrentarse a los «ejércitos bárbaros» sólo con las armas de la compasión y de la percepción radical de la interdependencia de todo cuanto existe –o, lo que es lo mismo, una visión del mundo sistémico-compleja muy asentada.

La prueba de que se habla aquí de guerreros no violentos se halla en que la iniciación del Kâlachakra, que vincula a quienes la reciben con el ejército de Shambhala, se tiene por el más grande de los rituales budistas para la paz mundial, un ritual que realiza de manera regular el Dalai Lama y al que asisten multitud de occidentales.

La leyenda de Shambhala llegó a Occidente a principios del siglo xx, para conectar de inmediato con el imaginario colectivo, probablemente por su conexión con otros mitos y leyendas propios, que ofrecen símbolos y arquetipos tan similares que parecerían extraídos todos ellos de los mismos materiales del inconsciente colectivo de la humanidad. De este tema hablamos más a fondo en el segundo libro de nuestra Colección, The Earth Stories Collection: Los mitos del futuro (Vol. 1).

 

Fuentes

  • Dmitrieva, V. (1997). The Legend of Shambhala in Eastern and Western Interpretations. (Tesis de fin de Máster). McGill Universtity, Montreal, Canada.
  • Macy, J. [Spirit Rock Meditation Center] (2015, Febrero 24). The Kingdom of Shambhala Joanna Macy) [Video]. YouTube. https://youtu.be/Y2Y10cdOE3M

 

 

Texto asociado de la Carta de la Tierra

El Camino Hacia Adelante: Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz…

Otros pasajes de la Carta que puede ilustrar

Preámbulo.- En torno a este fin, es imperativo que nosotros, los pueblos de la Tierra, declaremos nuestra responsabilidad unos hacia otros, hacia la gran comunidad de la vida y hacia las generaciones futuras.