El perro viejo

Cosacos de Zaporiyia – Ucrania

 

Había una vez un hombre que tenía un perro. Mientras el perro fue joven, cuidó bien de él, pero cuando se hizo viejo lo echó de casa.

De manera que el perro estaba fuera del vallado cuando llegó un lobo y le dijo:

―¡Eh, perrito! ¿Por qué estás tan abatido?

―Porque, cuando era joven ‒respondió el perro‒ cuidaban bien de mí; pero ahora que soy viejo me dan patadas.

Y el lobo dijo:

―Veo que tu dueño está en el campo. Ve a él. Quizás te dé algo.

―No ‒dijo el perro‒, mis dueños sólo me dan patadas.

―Mira ‒dijo el lobo‒ me duele verte así, de modo que voy a intentar echarte una mano. Veo que tu dueña ha dejado al bebé debajo de aquella carreta. Me apoderaré de él y me largaré corriendo. Tú tienes que correr detrás de mí, ladrando; y, aunque no te quedan dientes, haz como que me muerdes y me despeinas todo lo que puedas, de tal manera que tu dueña te vea.

Y así, el lobo se apoderó del bebé y echó a correr con él, y el perro salió corriendo tras él y empezó a despeinarlo. La dueña lo vio y salió tras ellos con una rastra, gritando al mismo tiempo:

―¡Marido, marido! ¡El lobo se lleva al niño! ¡Gabriel, Gabriel! ¿Que no lo ves? ¡El lobo se lleva al niño!

Entonces el hombre salió tras el lobo y consiguió recuperar al bebé.

―¡Bravo, mi viejo perro! ‒exclamo el hombre‒. Eres viejo y no tienes dientes, y sin embargo nos has ayudado en un momento de necesidad. No dejaste que el lobo nos robara a nuestro hijo.

Y, a partir de aquel día, la mujer y su marido le dieron al viejo perro un pedazo grande de pan todos los días.

 

Traducido por Robert Nisbet Bain (1916).

Dominio Público.

 

 

Comentarios

Este relato pertenece, según las especificaciones territoriales del propio traductor (Bain, 1916, p. 9), a la subdivisión de los cosacos ucranianos, denominados Cosacos de Zaporiyia, a diferencia de los cosacos rusos o Cosacos del Don.

No se puede decir que los cosacos sean una etnia, en tanto en cuanto aparecen a partir del siglo XV e.c. como sociedades nómadas eminentemente militares. Según los historiadores, los cosacos podrían ser el producto de un mestizaje de pueblos rutenos (eslavos orientales), turcos y tártaros, aunque otros los hacen descendientes de los cumanos que habitaban el sur de la actual Ucrania y otros los hacen proceder de los jázaros de los litorales septentrionales del Mar Caspio, que se asentaron en las estepas del norte del Mar Negro para posteriormente eslavizarse entre los siglos XII y XV (Zaporozhian Cossacks, 2022). Lo único cierto es que su aparición como una sociedad con una cultura diferenciada se atribuye al papel jugado como pueblo fronterizo entre diferentes estados en pugna constante, como fueron la Mancomunidad Polaco-Lituana, el Zarato Moscovita, el Imperio Otomano y su estado vasallo, el Kanato de Crimea, entre los siglos XV y XVIII.

Desde la época de la invasión mongola en el siglo XIII, la estepa del sur de Ucrania se convirtió en una región «vacía» y sin regulación oficial alguna, poblada por bandas nómadas de cazadores, pescadores y saqueadores que comenzaron a ser denominados «cosacos» (Plokhy, 2004), término procedente de la raíz turca kazak, que significaría «hombre libre» o «aventurero». Estas sociedades, sin otra ley superior que las que ellas mismas establecían, cumplían el papel de tropas irregulares que, a cambio de privilegios especiales, protegían las fronteras de la Mancomunidad Polaco-Lituana en unos casos o del Zarato Moscovita en otros. Sus constantes refriegas y combates con las tropas del Imperio Otomano y del Kanato de Crimea les llevaron a desarrollar una cultura fuertemente militarizada y patriarcal, en la que convertirse en campesinos y granjeros era una idea inaceptable, y en la que la auto-organización necesaria para la supervivencia en tal contexto les llevó a desarrollar una sólida tradición democrática, que les llevaba a elegir a sus propios líderes y a destituirlos en caso necesario (Kotovchikhina et al., 2020).

Por desgracia, la cultura guerrera en la que se basaron estas sociedades les llevaría a perpetrar multitud de actos de barbarie, de torturas, ejecuciones, violaciones y matanzas. Todo esto, unido a su tradición igualitaria y democrática, les granjearon un sinnúmero de enemigos dispuestos también a la tortura, la ejecución sumaria y las atrocidades. Entre estos episodios cabe destacar las sangrientas represiones sufridas durante las rebeliones cosacas de Razin y Pugachev contra el Zarato Moscovita en los siglos XVII y XVIII respectivamente, o la metódica venganza a la que fueron sometidos los cosacos durante y tras la Guerra Civil Rusa (1917-1923) por haberse situado mayoritariamente en el bando perdedor, el del Ejército Blanco. Ésta fue una verdadera política de «de-cosaquización» (1919-1933), en la que se intentó acabar con la cultura y las sociedades cosacas. Tal represión llevó a muchos cosacos a ponerse del lado del ejército nazi alemán durante la II Guerra Mundial, nuevo error que terminarían pagando, algunos con sus vidas, a manos de Iósif Stalin, que incluso presionó a los gobiernos aliados durante la Conferencia de Yalta para que deportaran a los ciudadanos soviéticos huidos. Esto llevó a la repatriación de entre 45 y 50.000 hombres, mujeres y niños cosacos, en lo que se conoció como la Gran Traición, perpetrada por los mandos británicos, que temían que Stalin no devolviera a los prisioneros de guerra británicos liberados por el Ejército Rojo. Muchos oficiales cosacos se suicidarían para evitar la repatriación o serían ejecutados al llegar a la Unión Soviética, en tanto que el resto serían internados en los temibles gulags. Según algunos autores, muchos morirían en los campos de trabajos forzados, en tanto que otros afirman que «De los cosacos repatriados a Rusia, pocos fueron ejecutados en realidad; por horrendas que fueran sus privaciones, la inmensa mayoría sobrevivió al Gulag» (Alastair Home, 1997, citado en Repatriation of Cossacks after World War II, 2022).

 

Fuentes

  • Bain, R. N. (ed. and trad.) (1916). The Old Dog. En Cossack Fairy Tales and Folk Tales, p. 129. Londres: George G. Harrap & Co.
  • Cosacos de Zaporiyia (2022 Mar. 10). En Wikipedia https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Cosacos_de_Zaporiyia&oldid=142200081
  • Kotovchikhina, N. D.; Kuraev, A. N.; Polozhentseva, I. V.; Emtseva, O. V. y Abeldinova, E. N. (2020). Sociocultural characteristics of the Cossacks. Inclusiones, 7, nº especial, 280-292. Disponible en https://revistainclusiones.org/pdf12/23%20VOL%207%20NUM%20ESPECIAL%20EUROASIA.pdf
  • Plokhy, S. (2004). The Cossacks and Religion in Early Modern Ukraine. Oxford, RU: Oxford University Press.
  • Repatriation of Cossacks after World War II (2022 Ago. 22). En Wikipedia https://en.wikipedia.org/w/index.php?title=Repatriation_of_Cossacks_after_World_War_II&oldid=1105423381
  • Zaporozhian Cossacks (2022 Ago. 21). En Wikipedia https://en.wikipedia.org/w/index.php?title=Zaporozhian_Cossacks&oldid=1105659875.

 

Texto asociado de la Carta de la Tierra

Principio 15a: Prevenir la crueldad contra los animales que se mantengan en las sociedades humanas y protegerlos del sufrimiento.

 

Otros fragmentos de la Carta que puede ilustrar

Principio 1a: Reconocer que todos los seres son interdependientes y que toda forma de vida tiene valor, independientemente de su utilidad para los seres humanos.

Principio 2: Cuidar la comunidad de la vida con entendimiento, compasión y amor.

Principio 9c: Reconocer a los ignorados, proteger a los vulnerables, servir a aquellos que sufren y posibilitar el desarrollo de sus capacidades y perseguir sus aspiraciones.

Principio 15: Tratar a todos los seres vivientes con respeto y consideración.