Por qué Achamán creó al ser humano

Guanches – Isla de Tenerife (España)

 

En un principio, sólo existía Achamán, poderoso dios de los cielos, que se bastaba a sí mismo y no tenía necesidad de nada ni nadie.

Siendo eterno, antes de él no había nada. Todo estaba vacío. No había mar que reflejase cielo alguno, ni había luz que trazara los colores del arcoíris en ningún cielo.

Achamán lo creó todo. Creó el agua y la tierra, el fuego y el aire, y también creó a todos los seres y cosas que habitan el mundo.

Y, enamorándose de lo que había creado, descendió de las alturas para contemplar su creación desde las cumbres de las montañas.

Un día se posó en la cima del Monte Echeyde, y todo su ser se conmovió hasta las lágrimas por la belleza contemplada. Era como si lo viera todo por vez primera. Y, de pronto, pasó una idea por su mente inmortal: «¡Tanta belleza no puede ser sólo para mis ojos!»

Fue entonces cuando decidió crear al ser humano, una criatura capaz de percibir y valorar la belleza que sus propios ojos habían contemplado.

Y así fue cómo moldeó a la mujer y al hombre, y les infundió el carácter de ser testigos de su obra. Pero no sólo eso. Les encargó que la conservaran y la protegieran, que vivieran en armonía con todo cuanto él había creado, y que transmitieran ese encargo a sus hijos e hijas, y éstas a las generaciones que vinieran después hasta la eternidad.

Y Achamán descubrió entonces que, al no guardar para sí su deleite en la belleza y compartir su gozo, le había otorgado su más pleno sentido a la obra que había creado.

 

Adaptación de Grian A. Cutanda (2020).

Bajo licencia Creative Commons CC BY-NC-SA.

 

Comentarios

Los guanches fueron los pobladores aborígenes de la Isla de Tenerife, en el archipiélago de las Canarias, España, que serían colonizados por el Reino de Castilla a partir de 1496.

Los guanches, al igual que otros pueblos aborígenes de las Islas Canarias, estaban entroncados con los pueblos bereberes del Magreb tanto en sus rasgos genéticos como culturales. Sin embargo, tal entroncamiento pudo darse en diversas fases a lo largo de los siglos, ya que se estima que los primeros pobladores de las islas datan de en torno al siglo vi a.e.c.

Los guanches comenzaron a sufrir las incursiones de otros pueblos europeos ya en el siglo xiv, con las esporádicas incursiones de los navegantes mallorquines. Posteriormente, en 1402. los conquistadores normandos recorrerían la isla en busca de esclavos. Castilla intentaría tomar posesión de la isla en 1464, pero los europeos serían expulsados ocho años más tarde. La invasión castellana definitiva tendría lugar a finales de 1495, tras verse mermadas gravemente las fuerzas guanches a causa de una enfermedad. Según los investigadores, esta enfermedad bien pudo ser la gripe, la peste o algún tipo de tifus, posiblemente transmitida por los propios castellanos (Tejera, López y Hernández, 2000).

En la lengua de los guanches, Achamán, su dios supremo, tenía el significado de «lo que está arriba», y de ahí «cielo» o «bóveda celeste». Por otra parte, el Monte Echeyde es el nombre que los guanches le daban al volcán del Teide, que, con sus 3.718 metros sobre el nivel del mar –7.500 metros sobre el lecho marino– es la montaña más alta del estado español.

Curiosamente, los extinguidos aborígenes de Tenerife dejaron su legado genético en el mundo no sólo en las Islas Canarias, sino también en Puerto Rico y República Dominicana, donde se ha descubierto que su actual población tiene elevados componentes genéticos guanches en su ADN mitocondrial.

 

Fuentes

  • Carrizales, A. L. [Andrés Leo Carrizales] (2009, Mayo 4). Leyendas canarias – Achamán [Vídeo]. YouTube.  https://youtu.be/6-IBR5X6p0Q
  • Márquez, J. (2014). La creación del hombre, leyenda aborigen. Sobre Canarias (website). Disponible en https://sobrecanarias.com/2014/04/22/la-creacion-del-hombre-leyenda-aborigen/
  • Mitología guanche (s.f.). En Enciclopedia Libre Universal en Español. Disponible en http://enciclopedia.us.es/index.php/Mitología_guanche
  • Tejera Gaspar, A.; López Medina, L. y Hernández, J. (2000). Las enfermedades de los antiguos canarios en la etapa del contacto con los europeos. Anuario de Estudios Atlánticos (Las Palmas de Gran Canaria: Patronato de la Casa de Colón) (46): 383-406.

 

Texto asociado de la Carta de la Tierra

Principio 4: Asegurar que los frutos y la belleza de la Tierra se preserven para las generaciones presentes y futuras.

 

Otros pasajes de la Carta que puede ilustrar

Preámbulo: La Tierra, nuestro hogar.- La protección de la vitalidad, la diversidad y la belleza de la Tierra es un deber sagrado.

Principio 12c: Honrar y apoyar a los jóvenes de nuestras comunidades, habilitándolos para que ejerzan su papel esencial en la creación de sociedades sostenibles.